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Tratamientos energéticos en Córdoba

Salud física y espiritual

En la medida que entendamos a los pacientes como una unidad indivisible, como seres únicos e irrepetibles, podemos tratar adecuadamente las enfermedades que los afectan. En Médico Homeópata Iriólogo comprendemos esta situación, por este motivo, ofrecemos tratamientos energéticos, físicos y químicos.

Una unidad indivisible

La medicina en general ha estado frecuentemente influenciada por la concepción materialista, anatomoclínica y física del estado de salud, tendiendo a considerar los síntomas orgánicos como la expresión de la enfermedad misma y que lo que "no se ve" a través de los sentidos físicos, simplemente "no existe".

Eso lleva al individuo que sufre a deambular en busca de ayuda, sintiendo que no es comprendido en su padecer, porque el dolor (físico o emocional) es subjetivo, y solamente el que lo padece, tiene conciencia del mismo.

Médico Homeópata Iriólogo gráfico en colores de dos personas
La enfermedad es en realidad una desarmonía de la energía vital, que primero produce síntomas emocionales (consientes o inconscientes), luego funcionales y por último orgánicos. Es en la primera etapa donde el médico debe actuar, armonizando al individuo, para evitar que el trastorno evolucione hacia las dos etapas siguientes. Esto es una verdadera medicina preventiva.

Lo fundamental es "identificar" al paciente en su íntima y compleja individualidad y totalidad, como ser único e irrepetible. Los síntomas emocionales producen cambios energéticos, físicos y químicos en todas las células y tejidos del organismo, y que, progresivamente desarmonizan a todo el ser, dando origen a la enfermedad física visible.

Lamentablemente, en este punto, muchas veces los trastornos ya son irreversibles o mucho más difíciles de curar. Hay quienes han dicho que la mente, el espíritu y el alma no existen, ya que no pueden verse con los ojos, con el microscopio o con los exámenes de laboratorio.

Todos los seres tenemos plena conciencia de nuestra existencia. La enfermedad es por lo tanto, un suceso dinámico, un acontecimiento histórico en la vida y en la evolución integral del individuo, un hecho real con significación y sentido trascendente, existencial, que tiene el valor de lo que representa para cada persona en particular.

En el trasfondo de todo cuadro orgánico, existe siempre una actitud mental y emocional determinada, una estructura psicosomática individual. El mayor problema no es el conflicto en sí mismo, sino como ese ser en particular lo vive y lo sufre. Es mucho más importante reconocer qué tipo de paciente tiene determinada enfermedad, a saber, qué clase de enfermedad tiene el paciente.

El miedo, el resentimiento, el sentimiento de culpa, la soledad, la falta de confianza en sí mismo o en los demás, la frustración, el desamor, etc., pueden ser el punto de partida de enfermedades funcionales y orgánicas severas. Está fehacientemente comprobado que el estrés sostenido y prolongado, produce una marcada disminución de las defensas orgánicas, predisponiendo a contraer todo tipo de enfermedades.

La medicina debe intentar restaurar el cauce normal de la energía vital desarmonizada y restablecer el equilibrio físico, mental y espiritual del ser.

La verdadera función del médico es prevenir más que curar, actuando, no en contra de la enfermedad, sino a favor del paciente, utilizando toda su ciencia, su arte, su intención, su contención y comprensión.

Concepto de salud y enfermedad

El ser humano no es solamente un conjunto de células, tejidos y órganos que funcionan independiente entre sí.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es "el completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de la enfermedad". Los determinantes de este bienestar son las condiciones favorables de vida en toda su amplitud: vivienda, trabajo, educación, alimentación, seguridad y participación.

Es decir, la satisfacción de las necesidades básicas individuales y el sentimiento de comunidad e integración positiva y activa con los demás y con el medio. Como ser sociable, el hombre (genéricamente hablando), tiene la necesidad de pertenecer y de relacionarse con sus congéneres.

De allí surgen las situaciones de amor, familia, confianza, afectos, lealtad, paz, armonía e intercambio emocional. La salud y la enfermedad son variaciones de un mismo proceso de relación entre el sujeto y su medio, según su capacidad de adaptación.

Somos un todo con el universo y deberíamos vivir en perfecta armonía con él, de esta forma, nos encontraríamos en un estado de equilibrio y salud.

Pero, cuando un ser no se adapta, es decir, cuando sus respuestas a los estímulos y agresiones hostiles de la vida son incorrectas, exageradas o desmedidas, el resultado es la enfermedad.

El hombre vive inmerso en el cosmos y en su microcosmos (su medio individual), recibiendo constantemente su influencia, siendo su vida, la consecuencia de esa capacidad de adaptación. Si no hubiera adaptación, la vida no sería posible.

Por lo tanto, otro concepto de salud, podría ser "el estado de salud depende de la capacidad de adaptación de cada individuo".

Cada persona tiene una forma única y peculiar de reaccionar, actuar, procesar y modificar el estímulo, con relación a sus características individuales, temperamento y personalidad.

En situaciones normales, frente a un riesgo, peligro o agresión, el organismo reacciona de forma rápida, ya sea en una actitud de defensa (contraataque) o huida, accionando todos los mecanismos fisiológicos a su disposición y la secreción de sustancias activadoras a través del sistema nervioso y glandular, poniendo en acción su sistema muscular, aumentando el riego sanguíneo, acelerando el ritmo cardíaco y la circulación, su presión arterial, la frecuencia respiratoria, la actividad hormonal, etc. Pero, una vez que el peligro ha pasado tiende a volver a la normalidad y recupera su estado de tranquilidad y seguridad.

Si la situación de riesgo es demasiado importante o repetitiva, no da tiempo para que vuelva a la fase de normalidad y estas modificaciones mentales, emocionales y fisiológicas se hacen permanentes, llegando con el tiempo a lo que se conoce como estado de fatiga crónica.

Muchas veces el peligro ya no existe, pero posee el hombre (a diferencia de los animales) una "una inteligencia racional", la cual puede ocasionar, tener la incapacidad para relajarse por lo que hubiera podido pasar, causando el seguir pensando y mortificándose por algo que ya no existe, como si en realidad lo estuviera viviendo en el presente. Este estado de preocupación permanente, aun sin riesgo concreto, disminuye sus defensas orgánicas y psíquicas, llevándolo a la fatiga crónica y por consecuencia, lo predispone a enfermarse.

Es importante intentar vivir el aquí y ahora. "Solo el presente existe, el pasado ya no está, y el futuro aún no ha llegado" (Frederick Perls - Terapia Gestáltica).

"La naturaleza es el primer médico, solo ayudando y colaborando con sus esfuerzos, es como llegamos a la curación" (Hipócrates).

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