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Terapia floral en Córdoba

Trabajos científicos y publicaciones

El fundador y director de nuestro consultorio Médico Homeópata Iriólogo, se ha caracterizado por realizar innumerables publicaciones y trabajos científicos los cuales han ayudado a entender de una manera más clara el mundo tan amplio de la medicina homeopática y natural. Entre las diferentes publicaciones del Dr. Oscar L'Argentiere, podemos destacar:

Ansiedad, depresión, angustia, miedos, fobias y crisis de pánico

“Detrás de las puertas del miedo, encontramos nuestro coraje, la autoconfianza y las ganas de vivir”.

La vida puede tener etapas de conflictos (afectivos, económicos, laborales, etc.), y conducirnos a un estado de desequilibrio emocional, con pérdida de nuestra natural armonía, optimismo y deseos de vivir. Aparecen la ansiedad, la angustia, la depresión, los miedos y las fobias, y en el cuerpo físico por disminución de las defensas orgánicas, diversos síntomas preocupantes que pueden hacerse crónicos si no son tratados precoz y adecuadamente. Todos ellos son síntomas derivados de un estado crónico de estrés.

Médico Homeópata Iriólogo gráfico de un hombre desnudo
Puede manifestarse al principio con nerviosismo, sentimiento de inseguridad e impotencia, insomnio, trastornos del apetito, disminución de la concentración, de la atención y la memoria, deseos de llorar, disminución del interés, del rendimiento y somatizarse en trastornos orgánicos.

A veces no encontramos la causa o explicación de este estado y podemos pensar "yo no tengo motivos para sentirme así". Pero no tenemos dudas que algún problema existe.

Sucede que por lo general el trastorno se origina en planos mentales muy profundos y aún no hemos tomado conciencia del mismo. Nos resulta más fácil detectar trastornos o darnos cuenta de problemas en nuestra parte física, ya que son más evidentes, pero debemos pensar que somos una unidad psicofísica y que lo que nos sucede en el cuerpo, seguramente, es consecuencia de lo que nos pasa a nivel emocional y mental.

Es en ese plano donde se debe actuar sin pérdida de tiempo, para solucionar el problema (la causa) y prevenir o evitar mayores consecuencias. Es importante la autoobservación, para detectar el problema lo más pronto posible y buscar la ayuda terapéutica adecuada, ya que puede ser tratado con remedios y técnicas naturales energéticas.

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Cómo prevenir la gripe y otras enfermedades con homeopatía

Lo fundamental es el estado de las defensas emocionales y orgánicas.

Los organismos oficiales de salud han pronosticado y advertido acerca de una epidemia severa de gripe para el mes de julio, e incluso ha tomado precauciones para su contagio y diseminación, como por ejemplo, el cambio de la fecha de las vacaciones escolares de invierno. Ninguna epidemia anual es igual a las anteriores debido a la mutación de los virus. Las vacunas tradicionales están elaboradas a partir de virus de años anteriores, por lo que resultan poco efectivas para las cepas mutantes actuales. Lo adecuado es estimular las defensas inmunológicas generales a fin de preparar y ayudar al organismo a defenderse a través de sus mecanismos naturales.

La gripe es una enfermedad infecciosa, muy contagiosa, que puede presentarse en forma de epidemias. Es producida por diversos virus al encontrarse el organismo con bajas defensas y entrar en contacto con personas infectadas o ambientes contaminados, ya que lo mismo que la causa “flota” en el aire luego de ser expulsados a través de la respiración, la tos o el estornudo. En general son de curso benigno, pero pueden revestir cierta gravedad y producir serias complicaciones, lo cual depende de varios factores:

  • El tipo de epidemia y la patogenicidad del virus debido a las cepas mutantes.
  • La edad (los ancianos son más susceptibles).
  • El factor mas importante: las defensas o estado de inmunidad del individuo. 

Los virus no son sensibles a los antibióticos y al usarlos en forma indiscriminada disminuimos la acción de nuestras defensas naturales y favorecemos que por el mecanismo de mutación de los virus y otros gérmenes, desarrollen resistencia a los mismos y que cuando realmente los necesitemos para detener una infección seria, ya no sean efectivos.

¿Cuál es la causa de que en una familia, un lugar de trabajo o frente a una epidemia, algunas personas se enferman y otras no?

La respuesta es simple: depende de las defensas orgánicas del individuo y de su predisposición constitucional. La medicina tiene una función curativa, pero fundamentalmente una función preventiva.

Lo importante es aumentar las defensas, para que el propio organismo posea todos los elementos necesarios para no infectarse. Es importante la buena alimentación, rica en vitaminas (vitamina C) y minerales (zinc), el control del estrés (una de las principales causas de disminución de las defensas), el ejercicio moderado (eleva las endorfinas) y el descanso reparador (melatonina), etc.

La acupuntura y las flores de Bach son de un inestimable valor en la estimulación de las defensas psicoemocionales y orgánicas. Si padece estados gripales a repetición, se debe investigar y tratar las causas constitucionales predisponentes, el estado de las defensas y de esta forma, realizar una medicina integral y holística, tanto curativa como preventiva, no solo del estado gripal, sino del individuo en su integridad.

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Asma y alergias crónicas

El asma y las alergias son manifestaciones del desequilibrio vital y constituye una respuesta inmunológica anormal frente a múltiples situaciones emocionales y/o sustancias llamadas alérgenos con la aparición de síntomas variables en la piel, el aparato respiratorio, y otras partes del organismo, que se agudiza fundamentalmente en esta época del año (otoño, invierno y primavera).

El uso indiscriminado de medicamentos químicos (corticoides, bronco dilatadores, aerosoles, gotas nasales, pomadas antialérgicas, antiinflamatorios, descongestivos, antihistamínicos, etc.), si bien son útiles para la crisis aguda, no producen la curación y hace que los casos alérgicos aumenten y se hagan cada vez más rebeldes reapareciendo año tras año, además de las contraindicaciones y efectos colaterales dañinos de estas sustancias químicas.

Sea cual sea la localización o manifestación de sus síntomas, encuentran en la medicina homeopática y la acupuntura un enfoque muy distinto, logrando la curación, o al menos, una mejoría significativa y duradera.

Los tratamientos tradicionales prohíben ciertos alimentos, aislándolo de presuntos factores desencadenantes de las crisis, colocándolos en una especie de “campana de cristal”, con lo que no se corrige definitivamente el problema, ya que lo que alguna vez producía asma o alergia, ha variado por otros factores, tanto externos (físicos o químicos) como internos (emocionales).

La homeopatía en cambio, no lo va a aislar de “su mundo”, sino que, a través de sustancias naturales con acción curativa, sin contraindicaciones, ni efectos negativos, cambiará su “predisposición” a sufrir dicha enfermedad, permitiéndole llevar una vida normal, tratando no solamente los síntomas, sino el “terreno individual” predisponente.

La acupuntura, ciencia milenaria que actúa armonizando todo el organismo, tanto desde el punto de vista físico como emocional, se complementa con la homeopatía, otorgando mayores y mejores resultados, siempre desde una medicina natural y energética, aumentando la defensa propia del organismo y su propia capacidad de reacción curativa.

La terapia floral (flores de Bach), actuará modificando y corrigiendo los factores emocionales que intervienen tanto en las crisis agudas como en los procesos crónicos.

¿Cómo actuamos frente a un enfermo alérgico?

  • Realizando un estudio profundo de las características individuales de cada paciente en particular, investigando y reconociendo las circunstancias físicas y emocionales que han producido o desencadenado la enfermedad.
  • Tratando su predisposición alérgica, hereditaria, genética o adquirida.
  • Tratando tanto los brotes agudos como los “de fondo” de su constitución alérgica (reacciones crónicas).
  • Los síntomas pueden manifestarse de diferentes formas: reacciones cutáneas, bronquiales (asma), rinofaríngeas con secreción, tos, anginas o resfríos crónicos, sinusitis, trastornos digestivos, etc.
  • Determinando y corrigiendo internamente los desencadenantes (emociones, factores climáticos, sustancias tóxicas, etc.).
  • Indicando la medicación integral correspondiente a cada caso individual, con medicación homeopática natural (sin sustancias químicas agresivas y perjudiciales para el organismo).  

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El dolor

  • ¿Enemigo o aliado del organismo?

El dolor es un síntoma y no la enfermedad en sí misma.

De acuerdo con el diccionario el dolor es "una sensación molesta y aflictiva... puede ser física (corporal) o emocional (como conflicto psicológico)", "... sentimiento, pena o congoja que se padece en el ánimo”.

Averiguar qué es el dolor, cuál es su mecanismo y cómo aliviarlo, controlarlo o erradicarlo, es un importante objetivo de la medicina, pero fundamentalmente lo es, diagnosticar la causa del sufrimiento y realizar el tratamiento integral y holístico correspondiente del individuo enfermo.

La verdadera misión del médico es prevenir, curar o por lo menos aliviar el sufrimiento producido por las enfermedades, de una manera natural y de la forma menos agresiva posible, armonizando la energía vital y estimulando el sistema inmunológico, aumentando las defensas orgánicas y los recursos psicoemocionales.

No obstante, el dolor como síntoma de la desarmonización o enfermedad de la unidad cuerpo - mente, es una señal vital que nos hace tomar conciencia que algo no anda del todo bien en nosotros y nos impulsa a tomar la decisión de buscar ayuda profesional, evitando que el proceso se haga cada vez más crónico y grave, por consiguiente, más difícil de solucionar. Cuanto antes se llegue a la consulta médica y al diagnóstico de la causa del padecimiento, más posibilidades de curación tendremos.

El dolor es también aprendizaje. Si un niño coloca una mano sobre el fuego, se quema y esto produce dolor en él, seguramente no volverá a hacerlo. Lo mismo sucede en los adultos, frente a situaciones nuevas o desconocidas, físicas o emocionales, que si nos producen sufrimiento, deberíamos tener la sana tendencia de no repetirlas o de tomar las precauciones adecuadas al respecto para evitar el dolor.

Esto es “aprender a cuidarse” y “cuidarse es quererse”.

A su vez, el dolor como síntoma, es una evidencia que nuestro organismo ya está poniendo en marcha los mecanismos fisiológicos naturales, segregando sustancias curativas, movilizando nuestras defensas, estimulando nuestro sistema inmunológico en su búsqueda de volver a la armonía, la normalidad y el estado de salud.

Por lo general, es más fácil identificar un dolor físico, que podemos localizar en alguna parte de nuestro cuerpo, que el dolor psíquico o emocional, que no se encuentra localizado y abarca la integridad de nuestro ser. Pero ambos son síntomas de enfermedad y deben alertarnos e inducirnos a buscar ayuda adecuada lo antes posible, sin pérdida de un tiempo valioso del que puede depender “el curarse” del “no curarse”.

Es absolutamente imprescindible considerar al individuo enfermo como una unidad, tomando en cuenta no la variedad, cantidad o multitud de síntomas (medicándolos individualmente y por separado), sino tratar la verdadera causa que los produce. Solamente de esta forma, el médico cumplirá con su objetivo primordial: prevenir, curar o aliviar al individuo que sufre.

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Dificultad para dormir

  • Insomnio, estrés, nerviosismo.

Sus causas son múltiples, tanto psicológicas como orgánicas y quien lo sufre debe intentar corregirlas a través de un tratamiento racional, en vez de forzar el sueño por la acción de hipnóticos o sedantes químicos, que siempre traen consecuencias nocivas (dependencia, acostumbramiento o efectos tóxicos).

Las causas más frecuentes son las preocupaciones, el exceso de trabajo mental, el estrés o la estimulación antes de acostarse por pensamientos negativos, noticias desagradables a través de los medios de comunicación (radio, televisión, etc.), cierto tipo de lecturas excitantes, etc.

Entre las causas orgánicas se pueden mencionar (entre otras), la mala digestión, trastornos hepáticos, renales, glandulares (hipotiroidismo, trastornos menopáusicos, cardíacos, etc.) y en esos casos es imprescindible tratar estas enfermedades. Acostarse al poco tiempo después de haber comido, es un motivo para acentuar las dificultades digestivas, provocando molestias que perturban o dificultan el sueño. En estos casos, si por sus tareas no puede permanecer algún tiempo levantado después de cenar, es conveniente limitarse a comidas livianas y evitar la ingestión de bebidas estimulantes.

En individuos nerviosos, una de las causas psíquicas frecuentes, es el temor a no poder dormirse, la ansiedad y angustia que provoca el hecho de permanecer despiertos durante horas y a veces toda la noche. Los conflictos psíquicos, las tensiones y una vida desordenada durante el día o la dificultad de "desenchufarse" de las obligaciones del día siguiente, llegan a hacer imposible un sueño reparador.

En cambio, el acostarse y poder relajarse completamente en la cama, induce a un descanso beneficioso, sereno, profundo y continuo. Es necesario abandonarse completamente al mismo, en cuyo caso, este se transforma por si solo en el sueño cerebral profundo con abolición de la conciencia y la aparición de las ondas cerebrales lentas.

El dormirse se produce mejor en una forma inconsciente y natural, en contraposición, el pretender hacerlo bajo cualquier tipo de presión, expectativa o premeditación, produce un efecto contrario y contraproducente.

Es fundamental una cama cómoda en un ambiente tranquilizador, siendo de gran ayuda una música relajante y suave, si es necesario, ayudarse con una medicación natural indicada en forma específica a cada tipo de paciente y de acuerdo con cada caso en particular.

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Osteoporosis

Es la disminución o pérdida de la masa ósea (estructura que conforma la anatomía del hueso y que permite conservar su solidez). Es muy frecuente y puede pasar inadvertida durante años, por dar síntomas muy tardíos. Los huesos están conformados por las llamadas "trabéculas óseas", que, como los ladrillos de un edificio (nuestro cuerpo), permiten soportar el peso y la acción de la gravedad.

Esta disminución, lenta y progresiva, hace que el hueso se convierta en un tejido frágil, esponjoso y poco resistente, facilitando su deformación y las fracturas ante el mínimo traumatismo o incluso de forma espontánea.

Afecta predominantemente al sexo femenino a partir de los 40 años (o antes), para ir luego aumentando progresivamente, lo que está íntimamente relacionado a las alteraciones naturales de los ciclos menstruales (climaterio - menopausia), por la disminución de las hormonas sexuales, lo que altera además, el equilibrio glandular entre la función ovárica, la tiroides, las suprarrenales y la hipófisis, el metabolismo, la asimilación y deposito en el hueso de minerales (calcio - fósforo - flúor) y vitaminas A y D.

Una menopausia precoz secundaria a otras patologías clínicas o por extirpación quirúrgica de los órganos femeninos, adelantan, aceleran y agravan la enfermedad, como así también, algunas situaciones que obligan a una permanencia prolongada en cama o inactividad física, por la disminución del aporte sanguíneo y los nutrientes necesarios.

El ejercicio (una simple caminata periódica) y la buena alimentación son de vital importancia, pero se debe recordar que el calcio no se encuentra solamente en la leche o productos lácteos (que para muchos adultos resultan indigestos), sino también en las frutas, verduras, semillas (sésamo y amapola) y diferentes productos vegetales (lo contienen en abundancia). Un tratamiento homeopático, es sin duda, de gran ayuda.

Los síntomas suelen ser imprecisos, por lo que se debe prestar especial atención a los dolores óseos y articulares crónicos, que a veces se confunden con algún mal esfuerzo, trastornos artrósicos o reumáticos.

Consulte a su médico

Quien evaluará sus síntomas y su caso en particular. Una calcemia normal (cantidad de calcio en sangre) es un dato orientador, pero no definitivo, ya que el problema no está en la cantidad de calcio circulante, sino en la "capacidad de depósito" de dicho mineral en el tejido óseo.

Es de incalculable valor el estudio de la constitución y predisposición genética y hereditaria individual, la intensidad, evolución y pronóstico de la enfermedad, orientando el tratamiento a la corrección de las causas y a la armonización de la unidad psicofísica (y no solo al trastorno óseo).

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El estrés

Síndrome de fatiga crónica

Mejor prevenir que curar...

  • ¿Está usted estresado?

Un altísimo porcentaje de la población mundial lo padece. Se considera la gran enfermedad del siglo y a su vez, el verdadero origen de un sin número de enfermedades físicas, emocionales y mentales.

Pero, ¿qué es el estrés?

El estrés como reacción normal

Es un sistema de defensa y adaptación desencadenado por un estímulo o situación conflictiva y que a través de la secreción de sustancias orgánicas estimulantes por el sistema nervioso y glandular, nos pone en estado de alerta y nos ayuda a enfrentar las situaciones difíciles que se nos presentan, para lograr resolverlas y superarlas (en el mejor de los casos).

Posteriormente, nos relajamos y nuestro organismo (mente y cuerpo), vuelve a la normalidad. Es un proceso pasajero, natural, corto y que no deja secuelas.

El estrés como enfermedad

Pero, ¿qué sucede en nuestro organismo si este estado de estrés se hace crónico y persiste durante mucho tiempo, porque no hemos podido solucionar el problema o porque un problema se sigue desencadenando en otro y en otro?

Sucede que no volvemos a la normalidad inicial y se entra en la denominada “fase de agotamiento” o de "fatiga crónica”, en la cual aparecen numerosos síntomas físicos y psíquicos, afectando prácticamente todas las funciones de nuestro organismo, con trastornos nerviosos (miedos, fobias, angustia, ansiedad, etc.) y físicos (digestivos, hormonales, respiratorios, cardíacos, de la piel, en músculos y articulaciones, en el humor (cambios), insomnio, agotamiento físico y mental, falta de concentración, desagrado por la vida, pesimismo y cualquier afección en cualquier sistema u órgano del cuerpo).

Esta situación produce una muy marcada disminución de las defensas orgánicas, las que, en condiciones normales, nos protegen de contraer enfermedades.

Tratamiento para el estrés

“Es mejor prevenir que curar”. Cuanto antes se efectúe el diagnóstico y el tratamiento adecuado de la causa para contrarrestar los efectos negativos y peligrosos del estrés, mayor posibilidad existe de detener a tiempo el proceso, antes que los síntomas se hagan crónicos o irreversibles.

Es inútil y una lamentable pérdida de tiempo, tratar cada síntoma como algo separado de la totalidad del organismo, ya que el lenguaje del cuerpo y de la mente nos está diciendo que se trata de un trastorno general que involucra al individuo en un todo indivisible y que la raíz del problema no está en un órgano determinado, en forma separada de la totalidad del ser.

El tratamiento debe ser holístico, integral y dirigido a la verdadera causa de la enfermedad del individuo estresado y su forma particular y única de manifestarlo, con medicación natural y técnicas integrales y holísticas, evitando las sustancias químicas, tranquilizantes y psicofármacos que pueden ser nocivos al organismo y producir acostumbramiento y dependencia.

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Obesidad, metabolismo, tiroides y menopausia

La obesidad es el exceso de peso corporal por aumento del tejido graso en relación con la edad, la altura, el sexo y la constitución física individual.

Puede ser localizado en algunas partes del cuerpo, generalmente en el abdomen, las caderas y los muslos, con retención de líquidos y celulitis.

Son varios los factores que intervienen en su producción:

  • Predisposición.
  • Herencia familiar.
  • Trastornos hormonales y glandulares.
  • Malos hábitos alimenticios.
  • Vida sedentaria.
  • Trastornos del metabolismo.

Es fundamental un buen metabolismo (regido por las glándulas de secreción interna como tiroides, hipófisis, suprarrenales, etc.) y el equilibrio entre la asimilación de los alimentos (anabolismo) y la eliminación de los residuos (catabolismo).

Es muy frecuente en casos de obesidad encontrar como causa una disminución del funcionamiento de la tiroides (hipotiroidismo) o en el estado de menopausia.

El individuo obeso, además del factor estético, va progresivamente a la autointoxicación de su organismo, y a la afectación del funcionamiento cardíaco, de la circulación, de la digestión, de las articulaciones, de la columna, etc. (por el esfuerzo que demanda el sobrepeso). Predispone a la aparición de enfermedades degenerativas, alérgicas, ácido úrico, colesterol y reumatismo (entre otras).

Lo que debe ser diagnosticada y tratada es la causa de la obesidad, y no forzar al organismo con dietas rigurosas ni medicamentos químicos (generalmente tóxicos y de reacciones nocivas), sino tratando su origen con terapias naturales y beneficiosas, aumentando la pérdida del exceso de calorías con determinadas actividades físicas, regularizando la dieta (sin necesidad de pasar hambre), consumiendo con abundancia líquidos (agua) y armonizando el estado emocional.

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Parásitos intestinales

Es una enfermedad bastante frecuente, sobre todo en los niños, aunque muchos adultos la padecen en forma crónica.

Un intestino sano no debe contener parásitos, y si esto ocurre, además del contagio, es porque existe una predisposición constitucional o enfermedad de fondo. Por eso, en un grupo familiar, algunos se infectan y otros no, a pesar de estar todos expuestos al mismo riesgo.

El tratamiento con drogas antiparasitarias puede tener éxito transitorio, produciéndose luego la reinfección y la cronicidad.

Los parásitos más frecuentes son:

  • Áscaris.
  • Oxiurus.
  • Tenias (gusanos).
  • Amebas.
  • Colis.
  • Giardias.

A veces se complica el cuadro con hongos como las cándidas, sobre todo, luego del abuso de antibióticos o medicamentos agresivos que destruyen la flora intestinal normal, que mantiene el "equilibrio ecológico" del intestino.

Es preferible utilizar remedios naturales constitucionales, modificando el estado de predisposición individual, logrando que el organismo se vuelva no propicio para que los parásitos aniden.

Formas de contagio

Puede realizarse de persona a persona, por animales domésticos, agua, objetos o alimentos contaminados por el parásito o sus huevos, que se expulsan por la materia fecal. Es muy importante la higiene, sobre todo de las manos, ya que son el principal vehículo de transmisión.

Síntomas más frecuentes

Picazón nasal, anal y de todo el cuerpo, cambios de humor, nerviosismo, sueño sobresaltado e inquieto, insomnio, pesadillas, dolores abdominales, alternancias de diarrea y constipación, adelgazamiento (a pesar de apetito excesivo y buena alimentación), gran deseo de cosas dulces, disminución del rendimiento escolar o laboral con falta de concentración, compromiso de la vejiga (cistitis), y en mujeres, picazón genital con flujo abundante. Los parásitos producen toxinas, que originan síntomas a nivel general.

La prevención, el diagnóstico y el tratamiento precoz, evitan la cronicidad.

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Várices y trastornos circulatorios

Las várices son dilataciones patológicas, crónicas y permanentes de las venas, principalmente a nivel de miembros inferiores. Cuando aparecen en el ano se denominan hemorroides y en los testículos, varicocele.

Generalmente obedecen a una predisposición constitucional individual o a una herencia familiar y son mucho más frecuentes en el sexo femenino, pero se manifiestan fundamentalmente en personas de vida sedentaria, que caminan poco o permanecen muchas horas al día de pie; siendo la causa principal, una debilidad de las fibras elásticas de las paredes y válvulas venosas que permite que estas se distiendan más allá de lo normal.

El movimiento contráctil de los músculos de las piernas, favorece el retorno de la sangre venosa hacia el corazón, disminuyendo la presión en miembros inferiores, evitando el debilitamiento, la claudicación circulatoria y manteniendo la competencia valvular. Cuando estos mecanismos se alteran aparece, por el contrario, aumento de la presión venosa, congestión en piernas y la aparición de várices.

Puede comenzar con cansancio o dolor en miembros inferiores y pequeñas "varicosidades", que solo ocasionan un problema de tipo estético; pero si el proceso avanza, las venas se harán más gruesas y visibles, de aspecto flexuoso, muy dolorosas, con retención de líquidos (edemas), cambios de coloración de la piel (trastornos tróficos), flebitis (inflamación interna de las venas) y úlceras cutáneas.

No se trata de un problema local, sino que está comprometida la circulación venosa en general, la cual debe ser tratada en forma integral.

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Trastornos digestivos crónicos

  • Dispepsia

Significa dificultad en la digestión y comprende todos los trastornos funcionales que alteran la normalidad del proceso digestivo.

Causas

Son múltiples. Se destacan la mala o desordenada alimentación, comer nervioso o apurado, la masticación incompleta, las alteraciones funcionales de la secreción de las enzimas digestivas por parte del hígado y la vesícula (bilis), el estómago (ácido clorhídrico), las páncreas, los intestinos, etc., alteraciones en la motilidad digestiva (peristaltismo) y fundamentalmente el estrés (y los síntomas emocionales que lo acompañan) que nos impone la vida cotidiana en todos sus aspectos.

Síntomas

Todos estos factores, en forma independiente o conjunta, producen una alteración en el proceso digestivo, ocasionando diversos síntomas, siendo los más frecuentes: pesadez y sensación de plenitud en la zona abdominal, dolor, ardor y acidez estomacal, aumento de la producción de gases (flatulencia), diarreas, constipación crónica, cólicos, cefaleas, hemorroides y malestar psicofísico general.

Normalmente, todo alimento ingerido debe ser evacuado en un máximo de 24 horas. Si esto no se produce, el alimento y sus deshechos se estancan en los intestinos, fermentan y generan toxinas que son absorbidas a través de sus paredes, ingresan al torrente circulatorio y se distribuyen por todo el organismo, alterando el funcionamiento normal de todos los tejidos y células del mismo, con síntomas similares a una intoxicación.

Generalmente, se acompaña de mal gusto en la boca, mal aliento, falta de apetito, asimilación defectuosa, náuseas, insomnio, irritabilidad, nerviosismo y otros síntomas emocionales.

Tratamiento

El empleo cada vez más frecuente de digestivos químicos, laxantes, purgantes, etc., producen dependencia y acentúan cada vez más el problema de fondo.

En primer lugar, se debe detectar la verdadera causa del trastorno (ya que puede obedecer a múltiples factores), luego, dar los consejos higiénico - dietéticos adecuados para cada caso, y por último, recurrir a tratamientos naturales, para corregir el origen del problema, no solo los síntomas derivados.

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Trastornos menstruales

El aparato genital femenino es muy sensible a las emociones y puede ser fácilmente afectado por ellas.

Entre la primera menstruación (menarca) y la última (menopausia), la mujer transita por un largo periodo de vida fértil, cuyo principal objetivo es la posibilidad de la procreación. No obstante, en dicha etapa, puede padecer diversos síntomas o trastornos (emocionales y físicos), que sin ser necesariamente patológicos, suelen ser incómodos, molestos y desagradables.

Los estados constitucionales individuales, bajo la influencia de diversos estados emocionales (ansiedad, angustia, sustos, miedos, tristeza, estrés, etc.), pueden producir alteraciones del periodo menstrual y del funcionamiento genital femenino a nivel funcional.

Descartando causas orgánicas, en muchos casos se trata de alteraciones funcionales (no físicas ni patológicas), debidas a algún desequilibrio energético que puede ser de pronta solución.

Las más frecuentes son:

  • Menstruaciones ausentes durante el periodo fértil (amenorrea). Escasas (hipomenorrea).
  • Adelantadas o atrasadas.
  • Muy abundantes (hipermenorrea - metrorragias).
  • Menstruaciones que reaparecen después de haber cesado.
  • Dolorosas (dismenorreas)
  • Con abundantes coágulos.
  • Mal olientes (fétidas).
  • Con flujo abundante (leucorreas).
  • Fuera de fecha.
  • Menstruaciones que se acompañan (antes, durante o después) con modificación del humor y el carácter.
  • Menstruaciones con dolor e inflamación de mamas.
  • Coito doloroso (dispareunia) generalmente por escasa secreción vaginal.
  • Frigidez y disminución o falta del deseo sexual.
  • Ausencia de orgasmos.
  • Menstruaciones adelantadas sin causa orgánica aparente.
  • Calores menopáusicos (sofocones).
  • Descalcificación y osteoporosis menopáusica por disminución de la fijación de calcio y minerales en los huesos.
  • Dificultad para quedar embarazada, sin existir causa orgánica manifiesta.
  • Trastornos durante el embarazo de carácter físico (náuseas, vómitos, aumento exagerado de peso) o emocional (depresión, angustia, temores, cambio del carácter, aumento de la sensibilidad, irritabilidad, cefaleas, etc.).
  • Aparición de várices, retención de líquidos, etc.

Si bien, la lista continúa y son muchas más las alteraciones posibles, las más frecuentes en la consulta son las menstruaciones dolorosas, las alteraciones del deseo sexual, el coito doloroso, la demora en la aparición de la primera menstruación y los trastornos físicos y emocionales que acompañan a la menopausia.

Es útil conocer, que en una gran cantidad de casos, estos procesos no obedecen a causas orgánicas, sino que están íntimamente relacionados con trastornos funcionales y emocionales, sintomáticos, que pueden resolverse con terapias naturales, de una forma sencilla, sin efectos secundarios negativos, sin hormonas, en una forma curativa y no solamente paliativa, tratando las verdaderas causas y no solamente los síntomas.

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Menopausia

  • Tratamiento sin hormonas

Llamaradas de calor, dolores de cabeza, aumento de peso, inestabilidad emocional (angustia, depresión, tristeza, nerviosismo, hiperemotividad o cambios del carácter), modificaciones del deseo sexual (dolor, falta de deseo, poca lubricación vaginal) y descalcificación (osteoporosis), son los síntomas más frecuentes que acompañan a este periodo natural e inevitable en la vida de la mujer.

Se presenta entre los 43 y 53 años aproximadamente, durante el cual los ovarios disminuyen su función hormonal, desarmonizando en consecuencia, la función de otras glándulas relacionadas, como la tiroides, la hipófisis y las suprarrenales.

La menopausia no es una enfermedad, como tampoco lo es la menarca (primera menstruación), o el embarazo.

Comienza con algunos desarreglos menstruales, las reglas se atrasan o adelantan, faltan en algunos periodos para luego reaparecer, con hemorragias más escasas o más abundantes, más cortas o más largas que lo habitual. Este periodo previo se denomina climaterio, y puede durar un tiempo variable, hasta que las reglas desaparezcan definitivamente, instalándose la menopausia.

Los ovarios (y todo el sistema glandular femenino), simplemente cumplen un ciclo relacionado fundamentalmente con la procreación. No todas las mujeres “padecen” de igual forma esta etapa, ya que en algunas, los síntomas son francamente manifiestos, mientras que en otras, transcurre casi sin molestias.

No obstante, es conveniente que el organismo sea "ayudado” con tratamientos naturales y sin efectos secundarios indeseables. La homeopatía unicista, las flores de Bach y la acupuntura, son métodos muy apropiados, para prevenir y aliviar las molestias que puedan presentarse, tanto psíquicas como físicas, y vivir esta nueva etapa en la vida de la mujer, de una forma tan positiva, feliz, plena y enriquecedora, como las anteriores.

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Resfríos, alergias y estados gripales

  • Cuidado con la automedicación

El frío excesivo, los cambios bruscos de temperatura, el agotamiento psicofísico, el estado emocional, el estrés, la calidad de la alimentación, las alergias, la predisposición y la constitución individual, son factores de vital importancia en la generación de resfríos y estados gripales.

Nuestra primera barrera defensiva se encuentra en la garganta y amígdalas, que si su acción es efectiva, el problema puede no pasar más allá de una simple congestión de las vías aéreas superiores, con secreción nasal (rinitis), inflamación de garganta y amígdalas (angina), tos, estornudos, pero sin mayor compromiso del estado general.

De no ser así, puede producir síntomas más serios, con fiebre alta, bronquitis, sinusitis, otitis, etc.

En casos extremos puede afectar el corazón (miocarditis y endocarditis), las membranas cerebrales (meningitis), producir neumonía, artritis y otras afecciones de los órganos internos.

  • ¿Qué hacer frente a un resfrío o estado gripal?

En primer lugar, no automedicarse. Existe la equivocada tendencia a tomar antibióticos, frente al primer síntoma o como precaución.

Una persona bien alimentada, en equilibrio psicofísico, con su energía vital armonizada, con defensas físicas y emocionales efectivas, difícilmente se enferma, y si lo hace, será de forma leve, corta y sin complicaciones.

Las defensas se activan a partir de los 37 o 37,5 grados de temperatura corporal, por lo que la fiebre no debe preocuparnos, mientras no supere estas cifras. La secreción nasal, la tos y los estornudos, son mecanismos fisiológicos de limpieza de las vías respiratorias.

La función del médico es ayudar al paciente con consejos higiénicos - dietéticos, reposo, buena alimentación, aliviar sus padecimientos físicos y emocionales, aumentar sus defensas con medicación natural, para que el propio organismo posea todos los elementos necesarios para no infectarse o, una vez instalada, curarse de la enfermedad.

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Homeopatía y terapia floral

  • Psoriasis

Es una enfermedad no contagiosa, rebelde a la mayoría de los tratamientos convencionales, que se manifiesta en la piel, pero sus orígenes son mucho más profundos. Sus causas obedecen a una predisposición individual, antecedentes hereditarios, metabólicos, hepáticos, genéticos y constitucionales, y su manifestación clínica está vinculada a trastornos emocionales (generalmente subconscientes) que, sobre esta predisposición individual, actúan como "gatillo" en su aparición primaria y crisis de agravación.

Por lo tanto, no se trata de una enfermedad de la piel, sino que "se manifiesta en la piel", y que sobre una constitución individual (factores predisponentes), "es activada" por diversos factores desencadenantes, externos o internos al individuo, entre los cuales, los emocionales y nerviosos, son los más frecuentes e importantes (shock emocional, pérdidas materiales o afectivas, duelos, ansiedad, angustia, miedos, traumas, sentimientos negativos, etc.).

En algún momento de la vida comienzan a aparecer placas cutáneas, descamativas, generalmente pruriginosas, de tamaño variable y de colores rosado o rojizo. El rascado ocasiona lesiones que pueden ser dolorosas, quemantes y a veces sangrantes.

Las zonas de más frecuente aparición son los codos y las rodillas, aunque pueden extenderse al tórax, la espalda, los miembros y el cuero cabelludo. Por lo general la cara, palmas y plantas de los pies no son afectadas.

Tiene tendencia a la cronicidad y a evolucionar por brotes, con periodos de mejoría y agravación, sin una causa aparente. Pero no cabe duda, que si empezamos a hilar fino, detrás de cada brote psoriásico, puede existir una causa emocional (consiente o inconsciente), de la cual el paciente a veces no toma conocimiento.

Es importante realizar un buen diagnóstico diferencial con otras afecciones que pueden tener síntomas similares, a fin de realizar el tratamiento correcto.

Se debe tratar al enfermo psoriásico y no a los síntomas psoriásicos, si deseamos resolver el problema desde sus raíces. Para ello se debe investigar: "qué tipo de individuo padece una psoriasis, y no qué tipo de psoriasis padece un individuo", ya que "no existen enfermedades, sino enfermos".

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